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Escoem analiza las medidas empresariales para afrontar el coronavirus (Covid-19)

Esta crisis económico-sanitaria ha llevado a más del 90% de las empresas a nivel mundial a interrumpir su producción, por tanto, las compañías se enfrentan a nuevos riesgos estratégicos y operativos a los que nunca antes se habían enfrentado. Una vez terminado el estado de alarma y con la vuelta a la nueva normalidad, las empresas deben tomar decisiones que permitan mantener su actividad. El COVID-19 ha llegado para cambiar las vidas y las empresas

Con la llegada del Covid-19 se ha hecho evidente el efecto dominó que éste ha provocado, ocasionando el colapso hospitalario, el distanciamiento social, la paralización de la economía y pérdidas personales difícilmente cuantificables. Esta crisis económico-sanitaria ha llevado a más del 90% de las empresas a nivel mundial a interrumpir su producción, por tanto, las compañías se enfrentan a nuevos riesgos estratégicos y operativos a los que nunca antes se habían enfrentado.

Es difícil reflexionar con exactitud sobre cómo afrontar la nueva normalidad planteada tras la aparición del Covid-19, puesto que cada empresa tiene sus peculiaridades, estas son algunas medidas básicas para hacer frente a esta situación con garantías, así como inspirar la toma de decisiones.

– El cliente como centro del negocio. La recuperación de la empresa pasa por el cliente. Cualquier empresa debe analizar cómo le ha afectado esta situación y en qué piensan sus clientes. El consumidor tiene que percibir por encima de todo seguridad y confianza, por ello, las empresas deben procurar seguir al detalle las normas establecidas por las autoridades sanitarias y disponer de todos los sistemas de protección contra el coronavirus de modo que, se proteja tanto a clientes como a trabajadores.

– El valor de las empresas son las personas. Garantizar el bienestar físico y mental de los empleados es fundamental para prestar un servicio de calidad, por esa razón, es recomendable crear un protocolo de trabajo flexible que permita en la medida de lo posible la conciliación familiar y el teletrabajo. Además, es recomendable establecer sistemas de vigilancia de la salud de los empleados y mejorar la capacitación de éstos en lo relativo a la seguridad epidémica.

– Reflexionar sobre las capacidades técnicas. Las empresas tienen que pensar en su especialidad y lo que saben hacer bien, de modo que, aprovechen su capacidad productiva al igual que sepan detectar las nuevas oportunidades del sector. En estos tiempos tan difíciles las empresas deben reorganizarse y prepararse para redefinir el modelo de negocio de acuerdo a la nueva coyuntura económica y social. Muchas empresas han mostrado el correcto binominio entre tecnología y negocio, en cambio, otras han evidenciado que la transformación digital ha sido débil y se han visto obligadas a parar su producción/ventas.

– Evaluación de riesgos y plan de contingencia. Si una empresa no evalúa constantemente los riesgos de su negocio o no cuenta con un plan de este tipo, será más vulnerable. El plan de contingencia debe responder a cuestiones relacionadas con el espacio productivo (oficinas, almacenes, fábricas…), el suministro y la logística, la seguridad del personal y del capital financiero, la producción, los canales de comercialización, todo ello, con el objetivo de encontrar soluciones rápidamente ante situaciones de crisis.

– Tesorería. La primera reacción de una empresa ante una crisis de este tipo suele ser la contención del gasto como consecuencia de la interrupción de las operaciones. No obstante, esta contención debe ir aparejada a un plan de contingencia que tenga como objetivo la supervivencia empresarial. Las compañías deben centrar todos sus esfuerzos en anticiparse a los escenarios de quiebra o disolución. Las principales medidas para asegurar la liquidez son:

– Revisar y priorizar el pago de acreedores/proveedores.

– Hacer efectiva la deuda de clientes, reclamando el pago de las mismas o bien acudir a sistemas de factoring.

– Líneas de crédito o préstamos

– Analizar las ayudas públicas.

– Analizar la viabilidad técnica, según las normas tributarias, sobre el diferimiento o el aplazamiento del pago de impuestos.

– Innovar en el proceso productivo, introduciendo cambios que permitan la reducción de los costes operativos.

– La tecnología como parte indispensable del negocio. En el campo empresarial, la implantación de nuevas tecnologías en el desarrollo del negocio sirve para aplanar las pérdidas y sortear con mayor facilidad situaciones de máximo estrés. La implementación del comercio electrónico, el teletrabjo y el uso de sistemas de comunicación como son las videcoferencias o la vozip ayudará a muchas compañías a lidiar con el coronavirus, así como a reducir costes al construir modelos de negocio más sostenibles e innovadores que generen valor para la sociedad.

Una vez terminado el estado de alarma y con la vuelta a la nueva normalidad, las empresas deben tomar decisiones que permitan mantener su actividad. El COVID-19 ha llegado para cambiar el mundo y la forma de hacer negocios.

Salvar vidas ha sido la prioridad durante el estado de alarma, no obstante, ahora es el momento de salvar las empresas y recuperar con ello la normalidad .

Si se necesita consejo o ayuda para realizar cualquier trámite para hacer frente al COVID-19, no dudar contactar con el equipo de asesores y consultores de ESCOEM.

Fuente Comunicae